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Una palabra de moda, todos hablamos de Coaching, pero ¿qué sabemos en realidad?
Podríamos traducir esta palabra como entrenador, pero va mucho más allá. La palabra “coach” es de origen húngaro y se utilizaba para referirse a los carruajes de caballos cuya misión era llevar a las personas del lugar donde estaban a otro lugar a donde querían ir.
Me gusta esta definición porque describe muy bien esta metodología de trabajo, que es acompañar a las personas en sus procesos de cambio, para llegar a sus metas y objetivos, y que haciéndolo solos le sería difícil conseguir. El Coach es un profesional que actúa como un catalizador que acelera los procesos de cambio y ayuda a las personas o a los equipos a saber dónde están y a dónde quieren ir y los acompaña al lugar donde quieren estar.
Se fundamenta en los filósofos griegos y en la Psicología Humanista. La profesión de Coach es relativamente nueva. Surgió en los Estados Unidos en los años 70 en el mundo deportivo. Concretamente entrenando la mente de los tenistas para superar los obstáculos que les impedían desarrollar su potencial. Ante los buenos resultados conseguidos se aplicó este método al ámbito personal y empresarial.
Un Coach tiene que pasar por una formación rigurosa y después tiene que ser acreditado por una asociación para validar sus aptitudes. Hay escuelas acreditadas por asociaciones y federaciones de prestigio como ICF, ASESCO y la Escuela Europea de Coaching. Y también Masters en universidades. Estos organismos acreditan formaciones con una duración entre 1 y 2 años con una parte teórica y otra práctica. Está ultima tiene un peso importante para la acreditación como Coach profesional, teniendo que presentar entre 50 y 100 sesiones con clientes debidamente documentadas, supervisión y opiniones de clientes para poder obtenerla.
Como cualquier profesión humanista, tiene su código ético que se basa en la confidencialidad, el respeto, la empatía y la aceptación incondicional y existen procedimientos para denunciar las malas prácticas profesionales.
Ser Coach es una vocación y una pasión. También es una filosofía de vida porque un buen Coach no termina nunca su formación. Se recicla constantemente para crecer y ser mejor profesional.
¡Valora formación y experiencia y apuesta por un Coach y consigue resultados extraordinarios!